Susana Y Enrique decidieron hacer una boda sencilla, con los suyos.

Eligieron la ermita del Espíritu Santo y lo celebraron en el Bodegón Vandama. Son el ejemplo de que no hay líneas pautadas en cuanto a una boda. Buena comida, buena compañía, buena familia. Ingredientes que no fallan para celebrar ese momento.

Susana y Enrique son buenos amigos y cuando uno los conoce se da cuenta de que lo que sienten el uno por el otro es real y sincero.

Espero que pasen una vida juntos cargada de buenas aventuras…